Encuentro un reportaje de Expansión de la primera quincena de septiembre de 2004 en mis archivos, se llama “En busca de abolengo” de Guadalupe Rico. Yo le llamaría en “busca de la diferenciación”, solamente así sin tonos rimbombantes.
Entre las expectativas planteadas por el IMPI de entonces y lo que ahora ha avanzado, no hay grandes novedades en materia de Indicaciones geográficas (DO’s) . El sector agrícola de México que mas a recibido recursos es el de los grandes productores segun la FAO y la diferenciación para los productos del terroir mexicano y sus normas no camina.
¿Ante el comercio desleal de recursos destinados al sector agrícola con el TLCAN, cuál es el sentido inocentón del estado mexicano?
¿El país está paralizado?
El éxodo de agricultores no espera a que estos señores decidan sobre políticas públicas a favor de los productos de pequeños… Según otra fuente el 35% de los migrantes mueren en el intento de cruzar la frontera y van a la fosa común.
¿Cómo diferenciar los productos únicos de México o de mayor reputación?
Las Denominaciones de origen mexicanas pertenecen al estado y las marcas colectivas a los productores, a sabiendas que el primero está paralizado, entonces aunque no sea conveniente para fijar una región y un origen, un paisaje y un nombre, la marca colectiva es la opción menos lenta.
Un año lleno de TLCAN y agricultura se asoma como sorpresa para muchos, cuando las tumbas de los sectores primarios estaban ya construidas en 1995.
