Pulque
Don Miguel se sienta a contestar nuestras preguntas sobre el pulque, mientras nos ofrece un vasito. Mi imaginación se traslada a los años sesenta, cuando el cuenta que vendía pulque en las cosechas, que transportaba en recipientes llamados “balsas”, unas cucurbitáceas que probablemente ya no se cultivan y se perdieron. Tenía pedidos de pulque que llevaba a domicilio, mas bien a los predios, durante la cosecha de maíz al final de la jornada.
También nos muestra sus agaves y nos dice sus nombres. Con casi ochenta años, todavía “quebra” mezcales para aguamiel. Dice, que en sus mejores épocas alcanzó a tener 40 plantas, algo asi como criar 40 vacas y ordeñarlas.
Jose Luis Aguilar, un amable economista que desarrolla su parque con barranca, nos invita y nos presenta a detalle todo el concepto de ecoturismo de “Agua escondida”. Al fondo del predio una cascada cercana a lo que sera el restaurante impresiona por su altura y su sonido. Está estudiando la posibilidad de energía que producirá en el parque ya que no tiene electricidad por ahora, pero tiene lombricultura, crianza de truchas, zarzamoras, capulines y piedras repletas de helechos, liquenes y cardos a admirar. También una tirolesa que me niego a experimentar.