1. Regalo de madres
Jorge de 6 años me preguntaba que regalo quería para el dia de las madres.
Yo le dije que quería una nube, unas estrellas o el atardecer, tambien la luna.
El me contestó energicamente: ¡Oye no! el cielo es de todos y no puedes ser única propietaria. Me lo dijo en un tono de regaño que nunca mas volví a pedir eso.
2. Las ciudades y el cielo
Si hubiera un indicador de turismo y atractivo cielo, esta noble y leal ciudad tendría de las mejores calificaciones. En los últimos días hemos tenido nubes en estratos, que se dibujan en franjas rosas con el azul de fondo. Cada día hay un diseño diferente de nubes y eso genera sorpresa al salir a la calle.
Hoy decía Luis Felipe Cabrales (Geografo-paisajista) recién incorporado al Seminario Internacional del tequila 2008, que los espectaculares en los paisajes tequileros eran un atentado a la belleza.
Yo creo que, entre líneas dicen: las empresas somos mas fuertes que cualquier gobierno municipal y hacemos lo que queremos con el paisaje.
El paisaje es un bien común como me lo dejó claro mi hijo.
Guadalajara tiene sus detallitos, terrible en indicadores de contaminación, llena de tráfico y caótica, lo que realmente la salva son tres cosas:
- El clima
- El cielo
- Las miradas
Por todo lo demás (aunque Dante la adore), a mi Guadalajara me parece un rancho grande y pretencioso, con pocos edificios que la salvan…
3. Tannia la demoledora de edificios
Mi sobrina, dice que a ella le gustaría hacer una ruta por Guadalajara donde tirara bombas a los adefesios arquitectónicos por el bien mismo de la ciudad. En nuestra familia tenemos plaga de arquitectos de gran ínfula deformados desde su carrera universitaria, entonces argumentan que todos los edificios feos (cajas de zapatos) fueron obra de ingenieros civiles (ajá). Bueno, no son culpables, pero como defienden al gremio.
4. Cielo Tapatio
Jorge y yo miramos el cielo y le digo que aproveche, pues pronto tendremos que pasar tiempo fuera, en cielos menos lindos. Por ejemplo, ese de la Bruselitas tan cambiante en horas para luego estacionarse en gris, que horror. El paisaje de carretera en la Belgique donde se ufanan de tener una iluminación que hasta se puede observar fuera del planeta (ideas tontas, pues contaminan), me gusta para oir música a todo volumen, cantar, acelerar y ver la humedad ambiental iluminada por ese amarillo opaco.
Sin duda, no soy fan de las ciudades, ni de los cielos de otros lugares.
Sin degustar por efectos de salud, saludos.
